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iMúsica Rock

Mägo de Oz – Hechizos, Pócimas y Brujería

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Mägo de Oz es, le pese a quien le pese, una de las bandas más grandes del panorama rock-heavy de este país, para bien y para mal. La repercusión alcanzada por los madrileños tanto en nuestro territorio como en Latinoamérica, donde son auténticas estrellas, es incuestionable. Cada paso, cada noticia, cada lanzamiento de Mägo es analizado al detalle por una legión de fans incondicionales, y también por otra legión casi tan numerosa de críticos feroces, en su gran mayoría antiguos fans del grupo, desencantados con el camino que han tomado en los últimos discos.

Ante tal repercusión, la noticia de la marcha de Jose Andrea sorprendió a todo el mundo cuando se anunció a finales del pasado año 2011. Unos lo veían normal y decían que el cantante clásico de la banda ya no daba la talla, y que no estaba para hacer conciertos de la magnitud que se espera de Mägo de Oz. Otros piensan que Jose tuvo desaveniencias con Txus, compositor y alma máter del grupo, hasta el punto de que el vocalista decidió marcharse del grupo para emprender un camino en solitario. Camino en el que, por cierto, le han acompañado un par de compañeros suyos en Mágo, Sergio Kiskilla a los teclados y Peri al bajo

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Ante la “deslealtad”, estos dos últimos dejaron de ser miembros de Mägo de Oz, y Txus comenzó a buscarles remplazo, a la vez que terminaba la búsqueda de la nueva voz de Mägo, una decisión crítica de la que dependería el futuro de la banda. Muchos estaban ya preparando las armas para atacar a los madrileños, fuese cual fuese su decisión. Se habló de grandes voces, de cantantes conocidos como Leo Jiménez, pero finalmente el elegido fue Javier Domínguez, alias Zeta, profesor de canto y poseedor de una voz muy propia para el grupo, lo suficientemente parecida a la de Jose como para que la ausencia de este no sea tan traumática.

Y con las incorporaciones de Fernando Mainer al bajo y Javi Díez, colaborador habitual de Txus, en los teclados, Mägo comenzó este verano a grabar el que sería su nuevo disco, no uno más, sino posiblemente el más importante, el inicio de una nueva etapa en la que, esta vez sí, quieren desprenderse de la pomposidad del concepto Gaia, y tratar de volver al heavy folk simple y directo de sus comienzos, ese que los catapultó a la fama, y que muchos llevan años añorando.

Y aquí lo tenemos por fin. Hechizos, pócimas y brujería es un disco más directo, efectivamente, con menos ornamentación de arreglos, lo cual no quiere decir que sea más simple, todo lo contrario. En lo musical, el disco tiene todo lo que debe tener, ni más ni menos. El sonido de la mezcla es mucho más crudo, más directo. Eso sí, parece que Mägo trata de recuperar ese espíritu imitando las canciones que han podido hacerles más conocidos. Uno no puede evitar pensar que El Libro de las Sombras pretende ser un nuevo Satania, o que Satanael se ha inspirado mucho en Astaroth.

Comenzando ya con el repaso a los temas, el disco no tiene intro, como es habitual en ellos, sino que comienza con el sonido de una guitarra enchufándose a un amplificador. Toda una declaración de intenciones. El tema, El Libro de las Sombras, comienza trepidante, con un ritmo muy veloz que en manos de cualquier otro batería sería de doble bombo, pero que por Txus suena más a canción de Ska punk pachanguera, si nos atenemos al ritmo de batería. Zeta comienza cantando con mucha garra, pareciéndose a Jose una barbaridad cuando le toca subir el tono. La letra y el estribillo son muy en la onda de los últimos Gaia, bastante edulcorados. En este sentido, el cambio no se nota para nada, como veremos en los próximos temas. La obligada parte instrumental de la mitad de la canción deja a las claras que Mägo también tienen músicos virtuosos.

H2OZ sigue por ese derrotero, un tema muy veloz y cañero, con unas guitarras poderosas, y algunos arreglos más folkies. Un tema estupendamente encaminado al directo, con un estribillo muy coreable. Eso sí, en muchos momentos la letra es realmente avergonzante. El trabajo de Txus en esta canción estaba claro, dejar en evidencia a la gente que se ha marchado del grupo, y hacer ver a los fans que Mägo sigen muy vivos. Pero frases como “cuando las ratas huyen , el olor también se va…” solo dejan a las claras o el resquemor que Txus sigue sintiendo por sus compañeros, o las ganas de crear polémica, algo que también es habitual en el batería. En todo caso, poquita clase demuestra con letras de este estilo.

Xanandra es la tercera canción en sonar, el primer single que pudimos escuchar de este nuevo disco. Uno de los mejores de todo el disco, sin duda. Un tema con garra, con una buena melodía, un Zeta dando lo mejor de si mismo en unos tonos medios que le engrandecen. El estribillo es de los que se te quedan durante días. El interludio más folkie precede a un gran solo de guitarra, que pone la guinda a un tema excelente. Un primer single magnífico, que como ya digo, se queda como uno de los mejores cortes del disco.

Lo siguiente suena muy ochentero, con unos teclados de estilo AOR o hard rock. Sácale brillo a una pena, es un tema distinto en Mägo de Oz, pero que suena muy bien. Eso sí, las letras siguen cojeando. Es el estilo de Txus, es innegable, comparaciones, metáforas y otras figuras retóricas a lo largo de todo el texto. Habrá gente a la que le encante este estilo, pero a mi particularmente no me hace gracia en la mayoría de las ocasiones. Y en ocasiones como esta, creo que la letra puede empequeñecer un tema con muchas posibilidades.

Satanel es el tema que viene a continuación. Un tema con influencias muy arabescas, que recuerda mucho a Astaroth, aunque sin la magia de aquel. La voz de Zeta suena muy poderosa en todo el tema, siendo uno de los que más lucen al nuevo cantante. El estribillo tal vez es demasiado “empalagoso” para un tema tan oscuro en principio. La letra si que está a la altura en esta ocasión, siendo una crítica muy ácida de Txus al sistema actual. Eso sí, que nadie espere ver atisbos de Jesús de Chamberí o La Leyenda de la Mancha. Está claro que el maestro Txus ya no quiere o no puede escribir de esa misma forma. Mencionar también el final más folkie del tema, que de ser oscuro pasa a ser totalmente festivo.

No Pares (de oír rock and roll) es el sexto tema en hacer aparición. Con un sonido tremendamente hardrockero, parece más propia para Burdel Kings que para Mägo. Sin embargo, como tema vacilón está bastante bien, sin muchas pretensiones. La flauta y el violín le dan un toque muy especial al tema. Sin embargo, la letra vuelve a ser sonrojante en algunas partes del tema. Parece como si Txus tuviese en la cabeza que el público que va a escuchar el tema son por entero adolescentes que buscan encontrar en el rock su sitio dentro de la sociedad. Clichés y tópicos que tampoco acompañan mucho. Eso sí, el interludio neoclásico de la mitad demuestra la grandeza de los músicos, especialmente de Fernando Mainer al bajo, que se luce en este pasaje en especial, pero que tiene una labor impresionante a lo largo de todo el disco.

Un ritmo de batería que nos recuerda a horrores a We Will Rock You de Queen es el curioso comienzo de la primera instrumental del disco, A Marcha Das Meigas, un breve pero hermoso tema instrumental dominado por las gaitas.

La balada del disco llega en Quiero Morime En Ti, una hermosa canción que comienza con la voz de Zeta sonando perfecta sobre el colchón de las acústicas. La entrada de la batería y el bajo asemejan el tema a cualquier balada más cercana al pop que a otra cosa. Las guitarras con distorsión luego ayudan a darle el empujón fuerte que la canción necesita.  Lo cierto es que la letra de la canción, teniendo en cuenta que es una balada, no está mal del todo. Y la interpretación de Zeta hace que el tema suena precioso. Una de las mejores baladas de Mägo, sin duda.

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La caña vuelve al disco con Sigue La Luz, un tema compuesto por Carlos Escobedo, algo que se nota, ya que resalta en el contexto del disco. Aun así, encaja bastante bien en el sonido de Mägo. Zeta se defiende muy bien con una melodía muy atrayente. El estribillo es muy coreable, y seguro que será otro de los temas que mejor funcionen en directo.

El Mercado de las Brujas nos presento otro tema muy directo y bastante rápido. La letra vuelve a traernos algunas metáforas bastante sonrojantes, pero a pesar de eso, el tema suena bastante bien, especialmente un estribillo con mucho gancho. El tema se mantiene prácticamente por completo sin los instrumentos folkies, lo que da una idea de que Mägo también pueden hacer temas de puro rock sin necesidad de echar mano del folkie.

Celtian es el segundo tema instrumental, y esta vez, mucho más largo, que encontraremos antes del final del disco. Un tema que sí que suena muy Finisterra. De hecho, es lo más parecido a aquel disco que hay en este. Un tema que evoluciona del folk celta a influencias más new age al final, que podría haber filmado el mismísimo Mike Oldfield en su época más folkie en disco como Voyager.

La voz de Patricia Tapia, que casi no ha aparecido en todo el disco, es la absoluta protagonista de Brujas, el corte neogótico que parece inevitable en todos los discos de Mägo de Oz de un tiempo a esta parte. Patri lo hace tan bien como de costumbre, y la canción tiene cierto punto, pero aun me cuesta escuchar esto dentro de un disco de Mägo de Oz. Por más que Txus quiera este tipo de temática oscura y neogótica no pega con el grupo. Aun así, la canción permite el lucimiento de Javi Díez con un solo de sintetizador espectacular.

Y llegamos al último corte, el que da título al disco. Hechizos, pócimas y brujería es una canción larga, pero no tanto como las últimas de otros discos. Casi ocho minutos y medio de despedida. El tema empieza como un medio tiempo muy sentimental, con Zeta cantando de forma muy solvente. Más tarde, la canción se viene arriba, con una letra que ahora sí vuelve a sumar para la misma, en lugar de restar. Un buen tema final, con momentos para el lucimiento de todos los componentes, solos virtuosos y estribillos engrandecidos.

Y hasta aquí el nuevo disco de Mägo de Oz, con una sensación extraña al final. ¿Son los de La Leyenda, los de Finisterra? Pues me temo que no, por muchísimas cosas. Entre otras, porque ya no estamos en esos tiempos. ¿Es este disco más cañero y heavy que los anteriores? Sin duda. Más directo, vuelve a tener algo de ese añejo espíritu Mägo. Eso sí, también hay excepciones, y es que Txus cuando quiere es capaz de centrarse  y componer grandísimos temas, pero en otras ocasiones parece que le puede más el deseo de llamar la atención o de buscar el aplauso fácil.

Habrá quien seguirá adorándolos hagan lo que hagan, y quien los critique por lo mismo, pero el caso es que Mägo de Oz debía dar un paso al frente con este disco, y parece haberlo dado. Con nuevo cantante que se ajusta muy bien al grupo, pero que debería de intentar despegarse un poco más de la tesitura de Jose. Con un sonido y unas canciones más cañeras, en busca de ese público heavy perdido, el que los llevó a lo más alto, y que ahora reniega de ellos. Es un buen primer paso. Habrá que ver como son los siguientes.