Saltar al contenido
iMúsica Rock

Avantasia – The Mystery Of Time

4.5/5 - (1149 votos)

Casi desde siempre, las grandes estrellas del rock y el metal se han sentido atraídos por ese mundo en ocasiones tan cercano que es el musical o la ópera rock. Desde el mítico Tommy de Thw Who pasando por Jesucristo Superstars, los discos de Mägo de Oz, Therion, Rhapsody, hasta llegar a Avantasia, las óperas rock han sido un estilo propio dentro del metal, en muchas ocasiones con colaboraciones especiales, coros, orquestas y una parafernalia impresionante.

Precisamente fue Avantasia, el proyecto liderado por Tobias Sammet, voz y líder de los alemanes Edguy, quien revitalizó un poco este género con este proyecto paralelo en el que reunía a lo mejorcito del rock y el metal para crear una verdadera ópera rock con distintos personajes, canciones trepidantes y una producción espectacular. Los dos primeros discos del proyecto fueron joyas absolutas de lo que se conoce como power metal de corte europeo, un género popularizado por bandas alemanes y escandinavas como Hammerfall, Stratovarius, Blind Guardian o los propios Edguy.

Posteriormente, en los siguientes lanzamientos de Avantasia, Sammet pecó tal vez demasiado de innovador, buscando nuevos estilos, acercándose a la electrónica o al hard-rock y perdiendo parte de su esencia powermetalera, lo que algunos fans no encajaron demasiado bien. Sin embargo, en este nuevo lanzamiento, The Mystery of Time, parece que el alemán quiere volver a las raíces de Avantasia con un disco más directo y acelerado, arropado como siempre por estrellas de primer nivel mundial como invitados.

Avantasia, The Mystery Of Time

Spectres es el tema que abre este nuevo disco de Avantasia, que sin ser un preludio instrumental si que cuenta con una pequeña introducción antes del comienzo en sí del tema. Una buena forma de ir metiéndonos en ambiente. Con una producción espectacular, potente y cristalina, con los detalles de la orquesta sonando muy presentes, Sammet comienza cantando una hermosa melodía que nos dirige a un estribillo marca de la casa. La colaboración de Joe Lynn Turner aporta también mucha clase y fuerza a la canción. Un tema típico de Avantasia, muy melódico y pegadizo, perfecto para dar el pistoletazo de salida a este nuevo trabajo.

El comienzo de The Watchmakers Dream es puro power metal, trepidante, con una melodía alegre y la voz de Joe Lynn Turner de nuevo protagonista junto a Sammet. Los toques de órgano Hammond en el solo le dan una pizca de regusto setentero que queda muy original. Una canción que seguro encantará a los fans de los primeros discos, ya que recuerda bastante a aquella época de Avantasia, aunque con un toque “happy”.

Black Orchid nos trae de nuevo a la orquesta a primer plano, conduciendo el inicio del tema. Sammet canta con sentimiento en un estilo algo más pausado, con el acompañamiento de Biff Byford (Saxon). El coro les apoya en el estribillo. Se trata de un medio tiempo con mucha fuerza, aunque con una estructura bastante simple pero efectiva. Sin duda, los arreglos orquestales engrandecen el tema.

rsz_288_teaserbox_avantasia

También la orquesta es la protagonista del inicio de Where Clocks Hands Freeze, otro tema totalmente power, en el que Sammet canta junto a uno de sus grandes ídolos y referencia en su estilo, el grandísimo Michael Kiske, por el que parece no pasar el tiempo, al menos para su voz. El estribillo es 100% Avantasia, recordando a aquellos míticos Helloween de la época de los Keepers, con el propio Kiske a las voces. Una canción que viene a demostrar que Sammet no se tiraba un farol cuando aseguraba que en este disco volvería a las raíces power del proyecto.

Después de la tempestad, como suele ocurrir, llega la calma. Sleepwalking es la hermosa balada que Avantasia suele incluir a mitad de sus discos. En este caso, el sempiterno Sammet está acompañado la joven vocalista Cloudy Yang, que ya participó como corista en discos anteriores de la formación, además de en otros proyectos como Épica o Kamelot, siempre como vocalista de apoyo. Y lo cierto es que la chica lo hace muy bien, tiene una voz bonita y con feeling. En cuanto a la canción, un típico single, accesible y melódica.

Savior In The Clockwork nos vuelve a traer el power metal, tras una intro orquestal muy épica. El tema nos trae por primer vez la colaboración conjunta del triplete Turner-Byford-Kiske, junto a Sammet por supuesto. Un tema con mucha fuerza, que transcurre entre estribillos melódicos, atendiendo al duelo entre estos cuatro genios. A estas alturas, uno disfruta y paladea cada detalle del disco, pero no puede dejar de pensar que tal vez Sammet podía haberse currado algo más las estructuras de las canciones, siendo estas demasiado simples y repetitivas. No es que tenga que hacer un disco a lo Opeth o Dream Theater, pero algo más de variedad vendría muy bien.

Invoke The Machine fue el primer tema que escuchamos de este disco, un single muy bien elegido por la potencia que destila desde el primer segundo, con un riff auténticamente matador. El dueto de Sammet con Ronnie Atkins, vocalista de Pretty Maids, queda realmente bien. El tema discurre muy potente, aunque haciéndose más melódico en el estribillo, como suele pasar con Avantasia. Los solos de guitarra son de lo más destacado del disco técnicamente, muy buenos.

Acercándonos ya al final del largo, otra balada nos sale al paso. Con piano y voz comienza Whats Left Of Me, que por momentos recuerda más a una de las típicas baladas de Bon Jovi o Aerosmith que a otra cosa, o al menos esa impresión me da a mí. La voz de Eric Martin también aporta un toque muy especial y fantástico en este tema. Un baladón en toda regla, que gustará tanto a los fanáticos de la banda como a otros que la escuchen por primera vez.

Al igual que anteriormente, tras la balada Sammet nos regala un nuevo tema trepidante, Dweller In A Dream, en un mano a mano épico con Kiske. Otro nuevo trallazo de power metal melódico, con un Sammet desatado y un Kiske demostrando que sigue en una forma envidiable. De verdad que lo de este señor no es normal. Todavía recuerdo como se me erizaba el vello al ver algunos vídeos recientes suyos con Unisonic, su proyecto actual, cantando MEJOR que hace 25 años, las mismas canciones. Uno no puede dejar de admirar a un profesional así.

529253_10151426558103889_838250219_n

El disco tenía que terminar por todo lo alto, con un tema largo, como mandan los cánones. The Great Mystery comienza tranquilo, a piano y voz, con el coro y la orquesta entrando con fuerza en lo que parece ser el estribillo, ultramelódico y con una hermosa progresión musical. Hacia la mitad del tema nos encontramos con un breve parón, y la canción cambia totalmente. El tempo se viene arriba, y es que un disco así no podía terminar con una balada. En esta nueva parte algo más acelerado encontramos también solos muy melódicos. Sin embargo, tras una parte algo más frenética, el estribillo baladesco vuelve a hacer acto de presencia. Parece que Sammet está empeñado en terminar de esta forma el disco. Y de hecho, es así como termina este The Mystery Of Time, con un gran golpe de orquesta y coro y el corazón enaltecido por ese último tema, que si bien es correcto, seguramente los fans habrían esperado algo mejor, o al menos diferente.

En resumen, Sammet ha hecho un buen trabajo con este nuevo disco de Avantasia, recuperando en cierta forma ese espíritu powermetalero de los primeros discos, pero nos da la sensación de que se ha quedado a medio camino de conseguir un disco realmente épico. Las canciones están bien, en su línea, y el disco en general se escucha con agrado. Pero contando con semejante elenco de colaboradores tal vez se los podría haber sacado más partido.

Lo mismo que ocurre con la orquesta. Escuchando discos de Rhapsody, Dimmu Borgir, Epica o Nigthwish, auténticas obras maestras del metal sinfónico, uno se queda un poco cariacontecido al escuchar el uso que Sammet le ha dado a la orquesta (real además) en este disco. Podría haberle sacado mucho más jugo, y no solo en momentos puntuales de ciertas canciones. Imagino que tampoco querría convertir el disco en algo totalmente orquestal o sinfónico, pero uno no puede evitar pensar para sus adentros “Y si…”.