Hacer la review de un disco de Mägo de Oz puede ser toda una odisea hoy en día. Amados y odiados a partes iguales, seguramente no haya nadie a quien este grupo deje indiferente. Sería de falsos no reconocer la tremenda trayectoria de la banda madrileña en sus más de 25 años de historia, llenando estadios y plazas de toros a este y al otro lado del Atlántico, sus cientos de miles de discos vendidos… Una banda que ha pasado por miles de avatares y que ha tenido que reinventarse en estos últimos tiempos con el cambio en la voz principalmente, y que tras un par de discos originales, nos trae una joyita para nostálgicos.

Finisterra Ópera Rock es el autohomenaje que Mägo de Oz se hace para celebrar el 15º aniversario de la aparición del disco que les hizo romper fronteras. Hablamos de uno de esos discos especiales y únicos que han quedado marcados a fuego en la memoria de muchos. Particularmente fue uno de los primeros discos de heavy-rock que escuche en mi vida, y por supuesto, también me marco. Por eso cuesta enfrentarse a esta nueva versión, actualizada y regrabada, ya que los sentimientos que te despierta son dispares. Por más que trate de ser lo más objetivo posible, en ocasiones el corazón tirará de mí y será él quien escriba, o más bien mi yo de hace quince años…

El disco comienza con la misma intro, ese Prólogo que habría nuestra mente al mundo de Finisterra. Las voces de los hijos de Moha nos introducen en la historia de Finisterra. Llaman la atención las nuevas orquestaciones añadidas, que aunque suenen un poco artificiales, le dan un aire interesante a este prólogo. Satania comienza como el trallazo que es un auténtico cañonazo folkmetalero que ha ganado en arreglos, sobre todo orquestales, sonando algo más ampulosa que la versión original. Igual de trepidante, la canción nos lleva por unos derroteros cercanos al power metal. La labor de Zeta a las voces raya a gran altura.

Avanzamos para encontrar el tercer corte, La Cruz de Santiago, seguramente el más cambiado con respecto a la versión original. Más veloz, más agresivo y más intenso, con la tremendísima colaboración de Leo Jiménez a las voces, demostrando una vez más porque es “La Bestia”. Manuel Reyes Jr también participa en la batería, clavando todos los cortes, y la labor de Adrian Phoenix en el solo también es espectacular. Destaca igualmente el solo de teclado de Javi Diez, que ha dotado al disco de una esencia más progresiva y actual con sus sintetizadores.

La Danza del Fuego nos recibe con esa deliciosa cadencia de violín que da paso a la intro, donde la voz de Zeta suena muy cálida. La canción es calcada a la original, intensa en ciertas partes y con unos toques folk muy distintivos entre estrofas. En el siguiente corte, Hasta Que El Cuerpo Aguante, entendemos que el grupo ha querido no solo homenajear el disco original sino también ese sonido en ciertas canciones. Y es que el tema suena “vintage” a posta, sabiendo que los fans lo querrían así. La voz de Sherpa encaja bastante bien en el estilo del tema, aunque está claro que no llega a los tonos originales de Pacho Brea.

Con rotundidad comienza igualmente uno de los temas más canallas del disco (y de la carrera de Mägo), El Señor de los Gramillos, que cuenta con la colaboración de Carlos Escobedo y Antonio Bernardini (Sober). Si bien no vamos a poner en duda las condiciones de Carlos como cantante, lo cierto es que su voz no encaja demasiado en un corte tan puramente rockero. Zeta demuestra estar a la altura, con un feeling mucho más canalla. Polla Dura No Cree En Dios no ha perdido un ápice de ese encanto tan bluesero que tenía, añadiéndoles arreglos de viento que van muy bien al estilo del tema. La voz de Francis Sarabia le da ese toque oscuro (en el buen y musical sentido de la palabra) que queda de maravilla.

Y tras la tempestad vuelve la calma de manos de Maite Zaitut, otro de esos temas que parecen haber sido copiados nota por nota del original, e incluso en la ecualización de los distintos instrumentos. Las voces de Zeta y Javier Sánchez (Contrabanda), siguen el camino marcado por Jose en la original. La que sí cambia un poco es Duerme…, la hermosa versión de Scarabough Fair, que corre a cargo de la potente voz de Pilar Jurado, la soprano que ya colaboró con el grupo en Ilussia. Nuevos arreglos orquestales que hacen incluso más celta el tema, muy espectacular y grandioso sobre todo en su tramo final. El primer CD termina con Es Hora de Marchar, una hermosa balada a piano y voz que es en realidad una versión de Raimbow Eyes, tema del grupo Raimbow.

Escuchar una nueva versión de Fiesta Pagana siempre es curioso, y más tras la incluida en el pasado Celtic Land. En esta, los Mägo han abandonado los experimentos con gaseosas y se han centrado en copiar la original al dedillo. De hecho, al parecer, se utilizó la base rítmica de Fiesta Pagana 2.0, haciendo que el sonido no encaje demasiado bien con respecto al del resto del disco. La canción es calcada a la original… salvo por una palabra. Sí, seguro que todo el que la escuche la echa en falta…

El disco 2 de Finisterra Opera Rock comienza muy potente con Fiesta Pagana y sigue sin bajar el nivel, con la impresionante El Que Quiera Entender Que Entienda, sin duda alguna uno de los  mejores temas del disco original. Aquí encontramos a Tony Menguiano junto a Zeta en las voces, realizando una labor muy lograda, aunque la canción no varía demasiado de la original. Niko del Hierro, de Saratoga, colabora con el bajo, y también Alberto Cereijo tiene su momento de gloria en el solo de guitarra. Llama la atención que, para la ocasión, algunas entonaciones y palabras han cambiado de acentuación en esta nueva versión, haciéndola más “correcta” fonéticamente, algo que veremos también en otros temas del disco.

Los Renglones Torcidos de Dios es un puñetazo en la cara después de tanta “diversión”. Un tema muy serio, con toques hardroqueros, que suena espectacular, pero que en Finisterra, entre tanto single y hit, podía pasar algo desapercibido. Aquí le han sacado lustre con la colaboración de Paco Ventura (Medina Azahara) a las guitarras y de Jorge Berceo de Zenobia a las voces. De hecho, posiblemente se haya convertido en mi tema favorito después de la escucha, tal vez precisamente porque al principio puede pasar algo más desapercibido. Me ha encantado, y creo que será todo un acierto recuperarlo para el directo.

Otro de mis temas favoritos es Kelpie. Siempre me gustó ese toque medio cachondo medio tétrico que posee su letra, hablando sobre esa leyenda mística. El hecho de escoger a la gran Patricia Tapia para interpretar el tema por completo es todo un acierto, demostrando que esta chica puede absolutamente con todo. En lo musical, la canción es muy similar a la original. Destacable, eso sí, la labor de Javi Diez y Josema en sus respectivos solos, en ese duelo a mitad de la canción. Otra de las sorpresas llega con Tres Tristes Tigres, esa balada tan especial, interpretada en esta ocasión por la prodigiosa voz de Diana Navarro. La malagueña añade su toque personal, dando un original aire flamenco a esta canción.

Tras el corte instrumental de A Costa Da Morte nos encontramos con otro de los temas estrella del disco, La Santa Compaña, con la colaboración de Manolo Escudero, vocalista de Sacramento. El tema es un trallazo absolutamente exquisito, al que solo se suman algunos arreglos con respecto a la versión original, que ya era prácticamente perfecta, por lo que no necesitaba de muchos retoques. El Conxuro de la “meiga” Anxos de Cabalga suena igual de rotundo y profundo que en el disco original, y la instrumentación ayuda a crear esa atmósfera oscura y tenebrosa, acercándonos ya al final del disco.

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Y así comienza Astaroth, un tema que tampoco ha cambiado demasiado… ni falta que hace. Escucharlo es retrotraerse a la época dorada del metal español, que yo particularmente siempre ligué a esta canción, junto a otras como Torquemada de Avalanch o Pegaso de Tierra Santa. Un medio tiempo con mucha influencia de Black Sabbath (incluyendo el texto de Aleister Crowley, que en esta versión interpreta la granadina Aylin, cantante de Sirenia), unos solos espectaculares y para colmar el vaso, la inclusión de la voz de Leo Jiménez, que se marca unas estrofas espectaculares. Un tema de 10 en todos los sentidos.

El disco acaba, por supuesto, con la grandilocuente Finisterra, un tema de quince minutos en el que participan, además de Zeta, los cantantes Christian Bertolucci, Israel Ramos (Alquimia) e Israel Hernansainz (7 Almas). Poco vamos a decir de esta canción, en la que Mago mostraba todo lo que era en aquel momento. La han retocado poco, porque tampoco hacía mucha falta, sabiendo además lo mítica que es para los fans. Sigue siendo curioso que una canción no se haga nunca pesada, lo que no dice más que lo bien que está desarrollada. Por supuesto, tiene su parte de interminables solos, todos ellos muy disfrutables, por cierto, pero en general es un auténtico gustazo escuchar esta versión remozada, que si bien no difiere mucho de la original, nos aporta la participación de otras voces.

Llegados a este punto final, hay que responder a la pregunta que todos se hacen. ¿Merecía la pena grabar Finisterra otra vez? Bueno, teniendo en cuenta lo similar que resulta este disco al original en la estructura de la mayor parte de los temas, muchos pensarán que Mägo podría haberse ahorrado por completo este lanzamiento. Sin embargo, se les puede justificar aludiendo a la necesidad de escuchar este disco con la voz de Zeta (y de todos los demás invitados, que hacen unas aportaciones excelentes), y por el hecho de traer de nuevo a la palestra tan insigne lanzamiento, que muchos incluso pueden haber olvidado a día de hoy. Y si para colmo sacan una gira en directo haciendo el disco completo… Personalmente, creo que es una gran noticia que Mägo haya recuperado Finisterra, especialmente en directo, y si el disco era necesario aunque sea como excusa para hacer la gira, pues bienvenido sea, que demonios.

Para  los que piensen que “se han cargado un clásico”, “han echado a perder las canciones” o incluso los más moderados “para hacer esto que no hubieran hecho nada”, siempre quedará el Finisterra original, editado en 2000, y que todavía hoy se puede encontrar muy fácilmente… incluso en muchas de las estanterías de esos que ahora reniegan del grupo. Esta nueva versión supone simplemente una alternativa para todos aquellos que desees escuchar a qué suena Mägo de Oz en 2015 con su disco más importante. Lo que vendrá después, solo ellos lo saben…